viernes, 18 de diciembre de 2009

Los pasos que daba se le enredaban en sus labios,
como queriendo olvidar el olvido... un sabor
desconocio como su espalda a cada rato se insinuaba
como una flecha que se niega a volar.
Solo su espirítu se percata de la trampa
pero no llora, escapa
lo siguen como pisadas felinas
desplzando las miradas de la gente
en murmullos de tiempo y pasión.
Al notar lo inevitable
se rodea así mismo
pintando muecas de blancos y negros,
póstumas