El sábado te ví con tu suave caminar y con esa melena que a la luz irradia felicidad.
mi corazón sobresaltado te vio una y otra vez,
sin cansarse mi corazón no podía creer tenerte frente a mi después de tanto tiempo,
y tantos intentos fallidos.
El estado catatónico en que solía quedar cuando te veía venir desapareció,
siento que ahora es simplemente algo que fue pasajero,
está vez pude verbalizar y concretizar lo que queria decirte, todo fluyó como una suave armonía.
Siempre es maravilloso el poder sentirte y sentir la montaña rusa de emociones que se movilizan, sin parar cuando te tengo cerca mío.
Te quiero aunque no suceda nada,
mi corazón igualmente explota en felicidad y de alegría cuanto te tengo junto a mí,
y ese sentimiento permanece en mí por días eternos en los que parece que aún estas presente,
frente a mí.